El software de gestión para centros de estética que sabe la diferencia. Agenda, fichas, bonos y caja en un sitio, sin pagar comisión por tus propias clientas.
Sin tarjeta · Todo abierto durante la prueba
Nada de módulos sueltos que no se hablan entre ellos. Una cita consume un bono, descuenta stock, genera comisión y cuadra la caja. Sin que tengas que acordarte.
Cuando cobras un bono de cinco sesiones, ese dinero todavía no es tuyo: son cinco servicios que debes. Bluwy lleva las dos cuentas separadas, y por eso sabes de verdad cómo va el mes.
Cada línea con su profesional, su duración y su cabina. Y el tiempo de procesado libera a quien atiende para encajar otra clienta.
Quince contraindicaciones en dos niveles. Con isotretinoína, el láser no se reserva: sólo lo levanta dirección y por escrito.
Quien atiende y quien vende son personas distintas, y se paga a cada una lo suyo. El ranking va por facturación por hora fichada, no por bruto: premia a quien rinde, no a quien más horas hace.
Arqueo del día y gastos, para saber lo que queda de verdad.
Se descuenta al completar la cita, nunca antes. Y no se toca a mano: cada movimiento deja rastro, así que siempre hay respuesta a «¿por qué faltan tres?».
Registro de jornada con conservación de cuatro años, y consentimientos versionados para los datos de salud. Dos obligaciones legales resueltas de serie.
Esto es lo que pasa por debajo cuando marcas una visita como completada. No hay que acordarse de nada de esto.
Al elegir el servicio salta el aviso: declaró isotretinoína hace dos meses. La cita no se puede crear hasta que dirección lo autorice y escriba por qué.
Bloqueo clínicoQueda registrado quién lo autorizó, cuándo y con qué motivo. Y nace sin confirmar, porque apuntarla no es haber hablado con ella.
Queda por escritoY en ese momento, de golpe: baja el stock de lo gastado en cabina y de lo que se lleva, se devenga la comisión de quien atendió y de quien vendió, y entra en la caja del día.
Tres cosas a la vezEl arqueo compara lo que hay con lo que debería haber. Si no cuadra, se apunta el descuadre tal cual. Un arqueo que siempre cuadra no sirve para detectar nada.
Sin maquillar| Marketplace | Software genérico | Bluwy | |
|---|---|---|---|
| Coste por cada clienta | Comisión, también de las tuyas | No | No |
| Coste por profesional | Sí | Casi siempre | Nunca |
| Bonos: cobrado ≠ devengado | No | No | Es el eje |
| Contraindicaciones que bloquean | No | Notas sueltas | Dos niveles |
| Fichaje del art. 34.9 | No | Aparte y de pago | Incluido |
| De quién son tus clientas | Suyas también | Tuyas | Tuyas, y te las llevas |
Sin nombres propios: compara tú con el que estés usando.
Los marketplaces te cobran por traerte gente que muchas veces ya era tuya. Aquí pagas una cuota fija y lo que factures es tuyo entero. Tus clientas también.
Cada plan incluye hasta X personas. Dar de alta a alguien nuevo nunca te sube la factura: crecer no se penaliza.
Para quien trabaja sola y quiere dejar el cuaderno.
El grueso del mercado: controlar bonos, stock y equipo.
Centro consolidado que quiere sacar más de la misma agenda.
Multicentro, dominio propio o algo que ningún software cubre.
Dos meses gratis pagando el año por adelantado.
Sí. Si tu programa exporta a Excel o CSV, te lo pasamos nosotros durante la prueba. Y si algún día te quieres ir, exportas todo tú: son tus datos, no nuestros.
No. Cada plan incluye hasta un número de personas y dar de alta a alguien nunca sube la factura. Con tres estáis de sobra en el plan de 49 €.
Son datos de categoría especial, así que Bluwy te da la herramienta para recoger el consentimiento y guarda registro de quién abre cada ficha. Y firmamos contigo el contrato de encargado del tratamiento, que es obligatorio y mucha gente se lo salta.
Tickets y justificantes, sí. Facturas fiscales todavía no, y lo decimos claro en vez de esconderlo: exportas a tu facturador o a tu gestoría. Cuando Verifactu esté implementado de verdad, lo diremos.
Sí, y se instala como una aplicación. En cabina se usa en tablet con las manos ocupadas, así que la agenda del día está pensada para eso.
Te avisa. No dejamos trabajar sin red a propósito: en una agenda que comparten tres personas, guardar cambios a ciegas y sincronizar después es la mejor forma de perder una cita.
Catorce días con todo abierto, sin tarjeta. Si al final no te convence, exportas tus datos y no pasa nada.